Señala el mito que tras una gran tormenta se abrieron las tierras cercanas a donde se encontraba Giges, un pastor del rey de Lidia, que se encontraba cuidando el rebaño de su soberano. Con gran asombro se acercó y observó que en el interior de la grieta se encontraba, entre otros tesoros un caballo de bronce. Al acercase descubre que en el interior del animal se encontraba un cadáver totalmente desnudo, solamente poseía un anillo de oro. Giges le arrebató el anillo y salió de la grieta.
Al reunirse con otros pastores Giges descubre que al hacer girar el anillo y dejar el engaste hacia la palma de la mano, los compañeros que lo rodean dejan de verlo y al volver a colocarlo en su posición original se hace nuevamente visible al resto de las personas.
Aprovechando el poder del anillo Giges, hasta entonces un súbdito ejemplar, conquistó a la reina y con ayuda de esta mató al soberano y usurpó su reino.
La reflexión que se plantea es saber si realmente las personas tienen un comportamiento ético porque no tienen otra alternativa o por propia voluntad. ¿Realmente tendríamos una conducta ética si supiésemos que nuestras malas acciones no tendrían nunca un castigo?
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